Mostrando entradas con la etiqueta desconfianza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desconfianza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de junio de 2014

YA NO QUIERO QUE ME HAGAN DAÑO

¿Quién no ha tenido alguna decepción o desilución amorosa? Muchas son las personas que han pasado por momentos muy dolorosos a traves de sus diferentes relaciones de pareja. Ya sea por maltrato psicológico o físico, infidelidades, entre muchas otras cosas.

El dolor es tan intenso que para muchas personas se vuelve algo muy difícil de manejar y un constante temor a volver a ser dañado en el futuro. Pero por mucho que a uno lo hayan dañado, casi siempre volvemos a experimentar el deseo de volvernos a enamorar. De encontrar a ese alguien que nos encante y que finalmente no nos haga lo que nuestras relaciones anteriores nos hicieron ¿verdad?

Quizá si has pasado por algo como esto, y en estos días, semanas o meses has encontrado a alguien de quien te estás enamorando o ya te enamoraste le hayas preguntado algo que es muy común preguntar; "¿Tú no me harás daño no?". y probablemente te responda "no jamás". Lo cual no está mal, quizá tenga la intensión real de nunca hacerte daño. O quizá si.

El problema no es la pregunta, ni la respuesta. El problema es el temor que uno arrastra de relaciones pasadas a su actual relación. Y dependiendo de la intensidad del mismo y de lo mucho o poco que se haya manejado el mismo, pues se puede determinar la gravedad y el impacto que éste tenga en tu actual relación. Ya sea durante o al terminarse.

Confiar implica arriesgar. Y para arriesgar debemos medir que tan seguro es el terreno. Pero ¿qué pasa si vemos que el terreno no es seguro pero igual nos dejamos llevar por las emociones en vez de lo que sabemos? y por otro lado ¿qué pasa si vemos que el terreno es seguro pero no dejamos de vivir en base al miedo que tenemos de que nos pase una vez más lo mismo?

Al analizar riesgos, solo vez probabilidades. Pero las posibilidades siguen ahí. Creo que todos quiseramos que exitse una relación donde exista la certeza absoluta y firmada en un contrato donde te garantisen que no habrá daños. Pero no es así. Así que si estás dispuesto a asumir la responsabilidad que implica asumir una nueva relación, con todo y riesgos medidos, ¡pues bien! Pero si no lo estás, es mejor que pienses bien si vas a seguir saliendo con esa persona o si entras en una relación. Pues poco o nada ganarás
pidiendo "no me hagas daño por que ya me lo hicieron por favor". Por que la única persona que puede velar realmente por que a uno no le hagan daño, y que cuando se lo hagan superarlo... es uno mismo.

¡Mucho ánimo y fuerza!

viernes, 22 de marzo de 2013

ME FALLASTE, AHORA TIENES QUE GANARTE MI CONFIANZA

Nadie está libre de decepcionar a nadie, lo que quiere decir que no estamos libres de ser decepcionados, ni nosotros de decepcionar a los demás. 

En una relación uno pasa por mucho momentos en los cuales se puede sentir decepcionado de un error en particular de su pareja, como nuestras parejas de nosotros. Definitivamente, entre más nos decepcionen o si el error es demasiado grave (como una infidelidad, violencia, etc), pues se corre el riesgo de que la relación termine.  

Pero muchas veces pensamos y decimos a nuestras parejas "pensé que nunca me decepcionarías", lo cual como menciono líneas arriba no es posible, pues al ser seres falibles eventualmente cometeremos errores queramos o no. Entonces, cuando uno inicia una relación es importante que sepa que habrán cosas en el camino que nos decepcionarán de nuestras parejas. En una relación uno siempre está en un constante proceso de evaluación (por eso la parejas pueden terminar a los 5, 10, 20, 40 años de estar juntos). Si el error que cometiste o que tu pareja cometío es evaluado como algo que no se quiere para uno como pareja, pues como mencioné, podría terminarse la relación. 

Por otra parte, esto nos lleva a un segundo problema. Cuando decidimos "perdonar" a nuestras parejas por que cometieron un error que nos decepcionó, solemos decir "ahora tienes que ganarte mi confianza". Y es verdad, lo más saludable es que aquel que falló en un determinado momento, pues realice esfuerzos por reestablecer la confianza. Sin embargo, la confianza no es algo que se pueda demandar o exigir. Es decir, puedes decirle a tu pareja mil veces que se tiene que ganar tu confianza, pero por mucho que se lo digas, eso no hará que tu confianza se reestablezca. Serán sus acciones en parte las que lo hagan. Pero lo que debemos tener en cuenta es que en gran medida el que elige confiar es uno mismo, y que el hecho de que la confianza se reestablezca dependerá principalmente de uno mismo. Es uno el que evalúa que tanto confía o no en una persona, y cuanto es el riesgo que está dispuesto a asumir correr al elegir confiar nuevamente.

Quiero hablar de este problema en el caso específico de una infidelidad por ejemplo. Si decidiste darle una oportunidad a tu pareja y a pesar de su engaño continúas con él/ella, pues es un riesgo (válido) que tu mismo/a has decidio asumir. Debes hacerte responsable de esto, y no solo regresar porque te juró y te rejuró que nunca más lo hará. Si al retomar la relación uno espera que la confianza por su pareja se reestablezca en base a que tenga que hacer cosas para así ganarse tu confianza, pues están en serios problemas. 

¿Por qué? Porque tu pareja puede comenzar a llevar a cabo acciones que "demuestren" su fidelidad. Como comenzar a llegar temprano a casa, pasar casi todo su tiempo contigo, tener muchos detalles,y aún así al mismo tiempo estarte siendo infiel nuevamente. Nunca tendrás certeza al 100% de que lo que dice o hace es totalmente cierto.

Con esto no quiero decir que hay que vivir desconfiando y exigiendo que hagan cosas que demuestren confianza, como repito, esa no es la solución. Lo que si lo es, es evaluar bien si es que esa persona, tu pareja, realmente merece una oportunidad en base a si a pesar del error consideramos que esa persona sigue siendo confiable y merecedor de un intento de reestablecimiento de nuestra confianza. Si no es así, lo único que pasará es que pensarás que te estás engañando a ti mismo(a) para poder darle una nueva oportunidad pues no toleras la idea de terminar la relación a pesar de lo sucedido. Y además esperarás que haga cosas que ni tú sabes bien que es lo que quieres que haga, para poder confiar de nuevo, demandando que debería hacer  esto o aquello, generando un ambiente doloroso y disfuncional, que muchas veces solo los lleva a una ruptura definitiva. Lo cual puede ser aún más doloroso en el caso de que tu pareja si haya merecido tu confianza nuevamente.

Demandar o exigir confianza es una búsqueda por reducir la ansiedad y la incertidumbre de no saber si realmente será confiable o no. Pero por mucho que haga tu pareja, nada te dará la certeza absoluta. Por eso evaluar bien si merece que le entregues tu confianza debe ser tomada con responsabilidad y objetividad.

Si eliges confiar o no, es total y completamente válido. Pero es una decisión que debe ser evaluada de manera objetiva. Es decir, saber si existen hechos que permitan que sepas que esa persona a pesar del error para ti sigue siendo confiable. Te podrás equivocar y enterarte en algún momento, pero por lo menos sabrás que tu decisión de reintentarlo no fue en vano, una decisón tomada al azar, sino tomada con la responsabilidad de cuidarte a ti mismo(a). No te sientas mal si elegiste confiar y al final demostró no serlo. Alegrate de tener esa capacidad de amar y deja ir a esa persona. 

Hasta la próxima ¡Mucho ánimo y fuerza!